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Nelson Aguilera
Paraguay
1
Dejaré a tus ojos brotar
en las ramas de la poesía,
colgados de metáforas
iluminados
en sinestesias.
Tus ojos no son tuyos.
Son de la poesía.
Ella te los robó
mirándote a las pupilas
y los oculta
de todos
los que morimos
por verte.
2
Aquieta tu mirada de olivos
con el arrebol de dos soles.
¡No la bajes!
Liba el rocío de mis pupilas.
Sumérgete en el negro misterio
de mi iris,
y hállate a ti misma
en el amor
que tengo escondido
en el meollo de mis ojos.
3
Mis ojos de candela
quemaron la sombra azabache
de la quieta madrugada.
En cada llama del recuerdo
tus ojos de lagos tranquilos
intentaron tragarse
la vorágine del fuego.
Se consumió la candela
los recuerdos se hicieron cenizas
y tus ojos escaparon durmiendo
en las alas del sueño inesperado.
4
¿En qué ojos amaneció tu mirada
este tórrido día de enero?
¿En qué labios encendiste un beso
en el albor del verano?
No lo sé.
Sólo sé
que esos ojos ladrones
y esos labios extraños
se están robando
poco a poco
y soslayadamente
los pedazos de tu vida.
5
¿Qué son estas ganas
de cautivar tu mirada
en un puño
y engañar a la nostalgia
con sólo abrirlo
para perderme
en tus pupilas opalinas?
¿Qué son estas ganas
de aprisionar tus labios
en otro puño
y calmar la sed
con sólo abrirlo
para encontrarme contigo
en el sello
de un beso atribulado?
¿Qué son estas ganas
de convertirte en un puñado
de viento,
sol
mar
o
arena
para seguir soñando ilusiones
en las manos
de un amor alucinado?
De: Ojos ladrones.
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